miércoles, 28 de enero de 2015

Enero

Que no se acabe Enero, que no empiece Febrero.

Quiero más momentos de mantita y peli, de abrazos buscando un poco de calor. Quiero seguir escuchando los nuevos propósitos para este año con las mismas ganas que el día 1. Quiero tener la oportunidad de retarme, de prepararme para superar la cuesta de Enero y sus importantes exámenes. Quiero más días de lluvia, de nieve, de deportivas con barro y de orejas heladas. Quiero pararme, respirar y disfrutar sin mirar el reloj.

¿No habéis notado que la gente tiene mucha prisa? Todavía no hemos acabado Enero y ya estamos pensando en que se acerca "San Valentín", el estreno de "50 sombras de Grey", las Fallas o Madalena (o ninguna de las dos), la Semana Santa y algunos incluso ya piensan en que queda poco para el verano.

Que yo sepa estoy escribiendo esto a día 28 de Enero y me pregunto, ¿Qué hay más importante que hoy? Nada. No tengo ninguna prisa en que llegue Febrero y no tengo ningún interés en que termine Enero.

Hay demasiado estrés, demasiadas ganas de adelantar el reloj y que pasen los días. Durante el mes de Enero he escuchado (y también he dicho yo mismo) muchas veces: "Uff que ganas tengo de que pase esta semana". La semana, los días y las horas van a pasar igual tanto si quieres como si no, y lo importante no es que pasen, lo vital es que cuenten.

No debemos tener tanto interés por ver pasar las agujas del reloj, sino todo lo contrario. El tiempo no se administra, el tiempo se explota hasta que el cansancio nos lleve a la cama. Las horas muertas no existen, y si existen debemos cambiarlas por horas vivas.

Horas vivas, ¿Qué raro suena no? Pues no suena tan raro cuando eso significa que estas aprovechando el tiempo, que estas haciendo lo que te da la gana hacer, que estas viviendo de verdad y no esperando a vivir.

14 de Febrero, 31 de Diciembre, tu cumpleaños...esos días llegarán, así que tranquilos. Un 8 de Enero o un 15 de Agosto no tiene porque ser menos importante ni menos especial; mejor dicho no debemos dejar que existan días "normales", ya que cada día tenemos la oportunidad de ser felices y el tiempo es demasiado valioso como para dejarlo escapar.

No esperes a que llegue ese día que tienes marcado en el calendario, sino márcate TODOS los días en negrita y en color rojo, porque ningún día es más importante que otro. Todos tienen 24 horas para compartirlas, disfrutarlas, explotarlas...vivirlas.

Así que no dejes escapar Enero; apura sus días y sus noches, todas sus horas y vive. Ya habrá tiempo para disfrutar de Febrero y si no lo hay "que nos quiten lo bailao".

Un saludo, Miquel Orenga.

lunes, 26 de enero de 2015

Originalidad



Estoy harto de que la gente se pase el tiempo imitando a otras personas, repitiendo frases celebres que algún día pronunciaron grandes personalidades, publicando estrofas que tratan de expresar sentimientos similares a los que sintieron sus auténticos autores.

¿Qué hay de la originalidad? Joder yo creo que no hay ninguna imagen o ninguna frase celebre que pueda competir con las palabras que pueden salir de nosotros mismos. Ser original o creativo marca la diferencia y esa diferencia dibuja nuestra personalidad.

Me gusta mucho la gente diferente, como por ejemplo David Muñoz (Diverxo) que creo un restaurante (3 estrellas Michelín) único de la nada. Bueno mejor dicho creo algo único y original de una idea.

Las ideas tienen un poder especial si se desarrollan en la mente adecuada. Aquella persona que tenga una idea y no se atreva a desarrollarla, le quitara al mundo la oportunidad de conocer algo nuevo y se privara de hacer realidad sus sueños. Por otro lado, si tienes una idea y crees en ella, y además tienes los cojones de arriesgarte a darle forma, estarás dando un paso hacia adelante y podrás afirmar: “Este soy yo y estoy haciendo realidad mi sueño”.

Nunca es tarde. La edad solo nos aporta conocimientos y experiencias, pero nunca nos debe quitar nuestras ganas de vivir y de cumplir nuestros sueños. Un claro ejemplo lo tengo en mi clase de Fisiología, donde un hombre de 70 años acude cada día con la única intención de formarse, de crecer, de ser un poquito más grande.

Hay que ser original, hay que atreverse a ser diferente y a ser uno mismo porque nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Tú eres tu propio dueño y no necesitas imitar a otros para crecer. Solo necesitas confianza, pasión y un toque de valor.

Por ello hazte el pelo como te de la gana y sobre todo di siempre lo que piensas, no te reprimas, no te calles. Si no te gusta algo, dilo; y si te gusta también.

No te asustes de ser diferente, no tengas miedo a lo desconocido y atrévete a crear aquello que llevas años soñando. Esta es mi frase celebre de hoy, con el pelo sin hacer, con un bolígrafo y una libreta.

Un saludo, Miquel Orenga.

martes, 13 de enero de 2015

Contaminados


Me levanto a las 7:30 de la mañana, me cuesta abrir los ojos pero sobre todo me cuesta salir de la cama. Es enero de 2015, invierno y todavía es de noche. Después de lavarme la cara y beberme un Actimel (por eso que dicen de las defensas), salgo a la calle para coger el coche empañado por una tal “Rocío” y viajar 30 minutos hasta Valencia.

Paso la mañana entre aulas, balones, risas y gilipolleces. Vuelvo a mi pueblo, como lo primero que pillo a no ser que este mi madre en casa y después saco al perro (casi siempre la misma vuelta), salgo a correr si ese día me apetece y quedo con mi chica.

Ahora estaréis pensando “¿Qué mierda me importa lo que hagas?”, a mi la verdad es que a veces tampoco me importa sobre todo cuando llego a la conclusión de que podría ser feliz con la mitad de cosas, de que estamos “contaminados” y manejados como idiotas por la sociedad, y que muy pocos hacen la vida que les gustaría de verdad hacer.

¿Qué quiero? ¿Qué me apetece realmente hacer? La mitad del día que he descrito antes lo pasaría haciendo cosas totalmente diferentes pero pocas personas se atreven a vivir la vida que sueñan, yo de momento en cierto modo no la vivo.

Me pasaría la vida viajando, descubriendo las maravillas del mundo y sus secretos, de la mano de mi chica. También me gustaría hacer grandes retos deportivos como un Ultraman, Titan Desert o Marathon de Sables. Y por supuesto me encantaría transmitir todos mis conocimientos (aunque fueran pocos) a niños con el único objetivo de pasárselo bien.

¿Qué buena pinta verdad? Espero hacerlo todo, tarde o temprano. Pero de momento como existe la mierda del dinero me tocará vivir en esta sociedad de consumo hasta que mi cuerpo y mi mente aguanten.

¿Qué quiero transmitir hoy? Pues que muchas veces nos vemos empujados a vivir una vida “normal”, y cuando nos queremos dar cuenta ya hemos dejado pasar una gran parte de nuestra vida sin tener historias emocionantes que recordar. Pensamos que somos felices rodeados de bienes materiales, de un bonito coche, y de una casa con jardín; y llega el día en que salimos a la montaña o visitamos un lugar diferente y pensamos, ¿para que quiero más si ahora en este momento estoy teniendo una sensación tan diferente al resto que he vivido que no tengo palabras para describirlo?

Yo quiero una vida llena de esos momentos, y estoy seguro que muchos de vosotros también. Así que mi consejo (si es que estoy en condiciones de aconsejar con 23 años) es que debemos de estar dispuestos a vivir experiencias inesperadas, momentos que nos dejen sin aliento; y lo único que nos llevará a eso es nuestra predisposición a dejar la vida “normal”, por “NUESTRA” vida. 

Hoy si que queda claro: La felicidad como forma de vida.

Miquel Orenga. 

viernes, 2 de enero de 2015

Objevitízate



Objevitízate. Sí, creo que me acabo de inventar esta palabra, más que nada porque me sale como subrayada en rojo y eso creo que no es muy buena señal. O sí, depende de cómo se mire, y como yo soy de mirar el lado de las cosas voy a ver si le doy sentido y significado a la palabra.

Objevitízate: proceso mediante el cual una persona esta dispuesta a plantearse objetivos y a luchar por ellos. ¿No esta mal la definición, verdad? Voy a ver si le saco un poco más de jugo.

Me marco objetivos, sí. Pero no el típico objetivo de “algún día tengo que hacer un maratón” o “algún año me tengo que preparar el camino de Santiago”, eso NO. Son objetivos con nombre y apellidos, y también con fecha de caducidad. Me gustan los objetivos a corto o medio plazo porque ofrecen la oportunidad de desarrollar mi habilidad y me permiten explorar diferentes variantes de mis gustos.

Por decirlo de alguna manera, me planteo la vida a tramos sin olvidar su globalidad. Aunque el objetivo marcado modifique de una manera muy importante el camino a recorrer, no me gusta olvidar que es precisamente ese camino el que me aporta la felicidad. Hay que recordar que la felicidad debe ser nuestra forma de vida y que no vale la pena vivir de felicidades fugaces. Esto implica vivir el día a día al máximo, mirando las horas como un reto para superarnos a nosotros mismos.

Superación. Esta palabra me viene genial para volver a mi palabra. Los objetivos tienen mucha importancia porque nos permiten superarnos pero, ¿de verdad creéis que todos los objetivos lo permiten? No, esos objetivos deben cumplir unos requisitos. Lo primordial es que sean “alcanzables” y que tengan “nombre y apellidos”. Hay que marcarse en un calendario el día y la hora exacta a la que tenemos que hacer frente al objetivo; de esta forma obtendremos la motivación necesaria para prepararnos debidamente y disfrutar del camino.

¿Qué más puede influir en nuestra motivación? Que el objetivo sea alcanzable. Esto no significa que debe ser fácil, sino todo lo contrario, debe tener su grado de complicación para exigirnos al máximo. Si llevamos meses obteniendo un 7 en Geografía, no hay que ir a por el 10, hay que ir a por el 7.5. Si completamos 10km en 45 minutos, hay que bajar a 44. La clave esta en dar cada paso lo mejor posible, como dice algún sabio “no te digas a ti mismo voy a construir el muro mas increíble y perfecto del mundo, sino que debes decirte voy a colocar este ladrillo de la manera más perfecta que se pueda colocar, y haz eso todos los días”.

Y por favor, no te pongas excusas y no fracases. De hecho creo que dentro del término “objevitízate” voy a tachar dos palabras: fracaso y excusa.

No hay excusas cuando lo que te planteas hacer es aquello que te apasiona. Porque si te pones excusas, ¿Para que lo haces? Dedícale tiempo, ganas, esfuerzo, paciencia y constancia. Llena tu mente de pensamientos positivos que te acerquen a tu objetivo y por favor, NO TE PONGAS EXCUSAS.

Y por último no existe el fracaso. Solo existen baches que nos deben ayudar a coger mayor impulso para el siguiente reto. Si no lo consigues, plantéate otro reto, dedícale más tiempo, más esfuerzo…haz el trayecto hacia el objetivo de una forma diferente. Piensa que si siempre haces lo mismo, obtendrás lo mismo.

Empieza el año, empieza el reto. 

Un saludo y feliz año nuevo, Miquel Orenga.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Victor Arnau vuelve al blog por Navidad

Ilusión. Los niños esperan a Papa Noel con sus regalos, los padres esperan también pero otro tipo de gordo. En fin, creo la Navidad esta llena de sorpresas, de proyectos que se presentan ante nosotros y de nuevas etapas por vivir. Desde el blog he querido hacer mi "pequeña" sorpresa, porque creo que no existe mejor regalo que una publicación de mi compañero de viaje, de esa persona que ha formado y seguirá formando parte siempre de este pequeño mundo, esa persona llamada Victor Arnau.



7 de la mañana, el zumbido del despertador interrumpe tu sueño bruscamente. Abres los ojos de forma lenta y perezosa, para comprobar que, una vez más no estás solo al despertar.

Tienes compañía. Y es una compañía que no te sorprende, no es desconocida, ni tampoco nueva. Hasta donde alcanza tu memoria, todos y cada uno de los días de tu vida, has tenido compañía al despertar. No, no es una compañía física, es más bien una sensación. Una sensación que te acompañará a lo largo del día, una sensación que te persigue como si de tu sombra se tratase.

Espera… ¿He dicho que era una sensación?  Pues he mentido, porque son dos. Dos emociones contrapuestas que luchan por imponerse, por tomar el control de tu vida, por tumbar a la otra.

En una esquina de tu cabeza, con alas negras, mirada penetrante y siempre al acecho se encuentra el MIEDO. Experto en atacar cuando menos lo esperas, cuando te encuentras confiado y te sientes seguro. Es entonces cuando el miedo saca su mejor derecha, directa a tu valor y valentía. Ya sabemos cómo acaba el combate. K.O. Casi tan peligroso como su golpe es su mirada, una mirada que inmoviliza, que paraliza tus ambiciones y hace trizas tus proyectos cuando fijas en ella tus ojos.

Hay muchas clases de miedo: miedo a fracasar, miedo al éxito, miedo al qué dirán, miedo a sufrir, miedo a ser feliz, miedo a tener razón, miedo a equivocarte, miedo a tener miedo… Dijo una vez Woody Allen que el miedo es su compañero más fiel, que nunca le ha engañado para irse con otra persona.

¿Y si yo te dijera que el miedo no siempre es malo? ¿Y si te dijera que cierta clase de miedo es necesaria para seguir adelante? Echa la vista atrás. ¿Nunca has sentido miedo cuando te encontrabas a punto de triunfar? Alguien a quien admiro mucho dijo una vez que el miedo es eso que te pasa por dentro cuando estás a punto de hacer lo que tienes que hacer. Y alguien a quien considero un hermano añadiría “El miedo es libre, cada uno coge el que quiere, y lo usa para lo que quiere”. Úsalo como elemento potenciador, aprende a celebrar que despierte contigo cada mañana, y te encontrarás un poco más cerca de tu éxito.

En la otra esquina de tu cabeza, y a menudo habitando tu corazón, se encuentra la PASIÓN. Pasión, esa emoción de tamaño variable, en ocasiones diminuta e insignificante, en ocasiones inmensa y determinante. Su forma de ganar los combates es por invasión y arrasamiento. Cuando la pasión te invade, arrasa con todas tus dudas, todos tus “pero”, todos tus “y si…”, todos tus miedos.

Ahí va mi consejo. Aliméntala. Dedica cada día a descubrir que come tu pasión, de que se alimenta, cuál es su manjar favorito. Una pasión que no se alimenta no puede crecer, y créeme cuando te digo que el tamaño de tu pasión es directamente proporcional al tamaño de tus éxitos, de tus victorias, de tu felicidad. Aliméntala. No encontrarás energía interior más intensa que la generada por tu pasión. Descubre que te apasiona y pon tus energías en ello.

Pasión por el deporte, pasión por educar, pasión por ayudar a los demás, pasión por trabajar con niños, pasión por cambiar el mundo, pasión por vivir. Dedicad un minuto a pensar en aquellas personas que tienen éxito en lo que hacen. Will Smith, Josef Ajram, Marc Márquez, Nelson Mandela, Usain Bolt, Ronaldinho, Valentino Rossi… seguro que os vienen a la mente unos cuantos nombres más. Personas que tienen un brillo distinto, el brillo de la pasión por lo que hacen.

Por último, te voy a presentar a un tercer elemento clave en tu vida. Se llama CONSTANCIA, y a diferencia de los dos anteriores no te vas a despertar con ella cada mañana. La constancia, como todos los hábitos, se entrena. Es la capacidad de realizar tus actos con determinación, de continuar hacia delante cada día con voluntad inquebrantable.

Porque cuando te enfrentes a tus miedos y abraces tu pasión no vas a tener éxito desde el primer minuto, no vas a ser ese jugador reserva que sale en el último minuto para ejecutar el tiro final y dar la victoria a su equipo. La vida no es una película de Hollywood. En tu vida lo intentarás y fracasarás, lo volverás a intentar y volverás a fracasar, pero poco a poco te darás cuenta de que cada vez fracasas mejor, de que algo dentro de ti está cambiando, y que cada fracaso te acerca un poco más a aquello que quieres conseguir.

Todo el mundo puede empezar a correr, cualquiera puede correr 5km con algo de entrenamiento, cualquiera puede aguantar la respiración mientras realiza una sentadilla, cualquiera puede empezar una dieta para mejorar su rendimiento o salud, y cualquiera puede proponerse mejorar el mundo. Pero hay poca gente que sea capaz de hacer esto día tras día, y aún es menos común que quieran hacerlo el resto de su vida.

Y créeme, que en esos días que te asaltan las dudas, y te golpean tus MIEDOS, vas a necesitar de toda tu PASIÓN por lo que haces para continuar hacia delante con CONSTANCIA. En esos momentos no vas a recordar la frase motivadora que leíste hace tiempo en un blog, pero espero que este texto te sirva para recordar porque empezaste, porque lo haces, y porque debes continuar hacia delante con pasión.

Porque ambos sabemos que tú no entiendes de derrotas, ambos sabemos que cada fracaso te motiva para volver a intentarlo. Intentarlo otra vez, intentarlo mejor, intentarlo diferente. Y siempre, siempre, continuar hacia delante.

Feliz Navidad a todos, ha sido un placer volver a escribir en el blog, e intentaré pasarme por aquí con alguna publicación cuando mi tiempo me lo permita. Un saludo, Victor Arnau. 

¡FELIZ NAVIDAD!

domingo, 21 de diciembre de 2014

Gracias a mí



Somos lo que somos, venimos de donde venimos y creemos en lo que creemos. ¿Qué obvio no? También puede parecer obvio pensar en “¿en quién voy a creer más que en mi mismo?”; pues aun así hay gente que todavía piensa que el destino existe o que hay un Dios que nos manda toda la mierda o toda la suerte.

Sí, es posible que exista la suerte, no digo que no. Pero como dijo el gran Emilio Duró “pensamos que el universo esta recogiendo mierda durante miles de años para enviárnosla finalmente a nosotros”. Me explico. Si algo nos va mal, nos va mal por una serie de motivos y NO porque tenemos mala suerte. Si yo preparo un examen de cierta forma, estudiando unas determinadas horas y finalmente suspendo, ¿Qué tendré que hacer en el próximo examen? Pues obviamente no repetir el mismo proceso. Si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos lo mismo.

Quiero decir. No podemos culpar a la suerte de que las cosas nos salgan mal ya que muchas veces nos acomodamos y pensamos que los resultados vendrán sin esfuerzos. Eso no es así; si quieres mejorar debe haber un cambio constante, hay que tener la capacidad de rectificar y sobre todo hay que ser sincero con uno mismo.

Nos esforzamos y no lo conseguimos porque hemos tenido mala suerte. Nos esforzamos más y lo conseguimos gracias a Dios. Sí, es posible, pero es poco probable.

Los milagros no existen. Existe el compromiso, la paciencia, el esfuerzo, la dedicación, la pasión y la motivación para cumplir nuestros sueños. Todo eso sí que depende de nosotros mismos, sí que podemos hacer variar el resultado cambiando nuestra forma de afrontar esos conceptos, sí que podemos ser mejores creyendo en nosotros mismos.

¿Tanto cuesta creer en uno mismo? Vale, acepto que la gran mayoría necesitemos a una persona/s a nuestro lado que nos de un consejo, un abrazo, un “veras como sale bien”…pero el 90% restante nos pertenece a nosotros. Al fin y al cabo somos nosotros quienes saltamos al ruedo, quienes debemos arriesgarlo todo por nuestros sueños. Debemos ser egoístas en ese sentido, sabiendo que la ayuda de los demás nos puede venir muy bien, pero que lo más importante en confiar en nosotros mismos.

Gracias a mí. Porque si he conseguido aprobar el examen es porque he estudiado lo suficiente, si he logrado completar una media maratón es porque he entrenado y si he conseguido cumplir mis sueños es porque he creído en ellos.

No hay más. No hay suerte, no hay milagros, no hay un Dios…solo somos nosotros (y nuestra actitud) los que podemos hacer variar los resultados.

Hay que confiar en nuestras posibilidades, hay que creer en nosotros mismos, hay que aprender a valorarnos por lo que somos y por lo que hacemos. No hay más.

Un saludo, Miquel Orenga.